Se denomina urdimbre al conjunto de los hilos puestos en el telar; en tanto llamamos trama al hilo que, en cada cruce pasamos en forma transversal para ir formando la tela.
En el ámbito mapuche los textiles son de faz de urdimbre; esto quiere decir que lo que vemos al observar una tela es la urdimbre, mientras la trama permanece oculta. Para lograr esto, los hilos de dicha urdimbre deben estar colocados uno junto al otro, sin dejar espacio entre ellos pero sin superponerse, pues esto produciría un efecto no deseado.
La urdimbre se encuentra separada en dos planos paralelos que contienen igual número de hilos: se los cuenta por pares, correspondiendo a cada par un hilo del plano anterior y uno del plano posterior, siendo el primer hilo de adelante compañero del primero de atrás, y así sucesivamente hasta el último, salvo en el caso de la urdimbre suplementaria. Del cruce y descruce de estos dos planos, trabados uno a uno con la trama, surge la tela.
Al urdir, el tejedor produce el cruce de ambos planos de la urdimbre; para eso urde en ocho. En caso de urdir en forma circular se usan dos palos o cañas auxiliares para producir este mismo cruce.
Es condición necesaria que los hilos de la urdimbre se crucen uno a uno. Esto es además un elemento de seguridad, ya que cada uno de los hilos estará limitado en su movimiento lateral por otros dos del plano opuesto; por eso decimos que desde el cruce se ordena toda la urdimbre.
Urdimbre en ocho
Comenzaremos por atar un palo de escoba, necesitaremos tres, en la parte superior del telar, por fuera, es decir sobre el travesaño. Este "Suplemento" nos permitirá regular la tensión de la urdimbre, cambiándolo cuando sea necesario, por otro lado más delgado.
A modo de ejercicio realizaremos una urdimbre "en ocho". Aunque lo ideal es usar lana hilada a mano, para ir "descubriendo" el telar utilizaremos lana de hilado industrial de grosor mediano (la que comercialmente se denomina semigorda), sin fibras sintéticas. Reservaremos la artesanal para la confección de prendas.
Atamos el extremos de la lana en el quilwo inferior, usando un nudo que luego se pueda desatar con facilidad, avanzamos hasta el quilwo superior, lo rodeamos para volver hacia el lugar de inicio. Ya tenemos urdido el primer par. Seguimos hasta hacer unos sesenta pares.
Siempre debemos controlar que todos los hilos se crucen. Si un hilo pasa por delante del quilwo inferior debe pasar detrás del superior y viceversa. Ningún hilo puede estar tendido sin cruzarse.
Este cruce es muy importante porque en él se ordena y se verifica la urdimbre; los hilos pueden estar montados uno sobre otro, o cruzados en cualquier parte de la urdimbre, pero si el cruce está bien podemos ordenarlos sin problema.
Los Lizos
Pondremos uno de los palos de escoba restantes entre los dos planos de urdimbre, junto al quilwo superior, con el otro haremos lo mismo en el quilwo inferior; luego acercamos ambos palos, uno al otro, hasta tener bien definido el cruce (ver gráfico).
El superior es el separador de los dos planos de urdimbre, el inferior nos marca el cruce, lo llamaremos palo de cruce.
Delante del palo cruce están los hilos del plano posterior, es allí donde colocaremos los lizos (la herramienta que nos permitirá cruzar la urdimbre para ir formando la tela).
Pasamos un piolín de algodón (el denominado choricero es apto para esta tarea) por donde pasa el palo de cruce. Ponemos el extremo del piolín sobre la mano, dejando una cola sobrante para la atadura final y procedemos a separar el primer hilo de urdimbre del segundo, tomamos el piolín por el espacio producido y damos una vuelta sobre la mano, que estará junto a la urdimbre, quedando así abrazado el primer hilo. Repetiremos la operación con cada uno de los hilos que están delante del palo de cruce (que no son otros que los del plano posterior de la urdimbre).
La altura de los lizos es aproximadamente igual al ancho de nuestra palma; si fueran más largos terminarían molestando, y si fueran muy cortos, la calada (el espacio por donde pasa la trama cuando tejemos) sería demasiado pequeña.
Hemos pasado entonces uno a uno los hilos de urdimbre abrazándolos con el lizo. Es muy importante controlar que cada hilo de urdimbre que apartamos arrastre uno del plano delantero, uno y solo uno; esto nos indicará que estamos tomando el hilo correcto. Si arrastrara más de uno estaríamos tomando uno que no corresponde, lo que impediría que urdimbre se descruzara correctamente.
Una vez tomados los hilos de la urdimbre previstos (haremos tres grupos de lizos, tomando aproximadamente 20 hilos de urdimbre en cada uno) procederemos a atarlos dando varias vueltas, bien apretadas, con cada extremo del piolín por dentro de las lazadas, formando un paquete, terminando con un nudo ciego que impida que se desate.
El ancho de cada paquete de lizos es optativo, sin embargo, conviene saber que cuando son angostos cuando toman pocos hilos de urdimbre suelen mezclarse con la urdimbre entorpeciendo el trabajo.
Hemos visto algunos tejedores que realizan un solo paquete de lizos para toda la urdimbre, aún tratándose de un poncho; para esto van anudando con unas lazadas que forman una cadena en el borde superior de los lizos.
Una vez colocados los lizo ya estamos en condiciones de comenzar a tejer.
Fuente: Manual de Telar Mapuche
Enrique Taranto/Jorge Marí






